Llevo varios días sin dormir. Sé que no puedo continuar así. Me miro al espejo y veo como mis ojeras se vuelven cada vez más profundas. Tengo los ojos rojos y desorbitados. Algo en mi anda mal.
Cada vez que cae la noche me encierro en mi cuarto para tratar de relajarme y poder conciliar el sueño, pero simplemente no puedo. Paso horas de horas dando vueltas en la cama. No sé que necesito, no sé que me hace falta.
En esta semana ya llevo 2 frascos de pastillas y no han podido hacer nada por mi. Probé con un poco de marihuana, pensé que me ayudaría, pero nada. Insisto, algo en mi anda mal.
Un ruido me saca del letargo en el que me encuentro en la oficina. Me he quedado media dormida, al parecer nadie se dio cuenta de eso. No tengo idea que hora es, ni cuanto tiempo he estado cabeceando.
Salgo corriendo. Sé que algo tengo que hacer con urgencia y aunque realmente no recuerdo con certeza que es, siento que es importante.
Y aún media dormida bajo como puedo las escaleras. Corro, me tropiezo, me caigo. Me levanto y vuelvo a correr. Por inercia llego a casa, entro y como loca la recorro toda de arriba a abajo. Busco algo...pero aún no sé que es.
No puede ser! Otra vez ese dolor de cabeza, es tan fuerte que me duelen los ojos y no puedo ver.
Ya estoy harta, no aguanto más. No me importa lo que me pasé, sólo sé que esto debe cesar. Necesito dormir. Necesito relajarme y dormir. Necesito el frasquito con pastillas.
Silencio.
Silencio total y obscuridad absoluta...
Cesó! Cesó! El dolor de cabeza, la desesperación, los ruidos de la calle, todo desapareció. No siento nada, ni mi cuerpo, ni nada de mi alrededor. No estoy conciente de mi cuerpo, sólo de mi mente.
...y me saco el cepillo de la boca.
Cada vez que cae la noche me encierro en mi cuarto para tratar de relajarme y poder conciliar el sueño, pero simplemente no puedo. Paso horas de horas dando vueltas en la cama. No sé que necesito, no sé que me hace falta.
En esta semana ya llevo 2 frascos de pastillas y no han podido hacer nada por mi. Probé con un poco de marihuana, pensé que me ayudaría, pero nada. Insisto, algo en mi anda mal.
Un ruido me saca del letargo en el que me encuentro en la oficina. Me he quedado media dormida, al parecer nadie se dio cuenta de eso. No tengo idea que hora es, ni cuanto tiempo he estado cabeceando.
Salgo corriendo. Sé que algo tengo que hacer con urgencia y aunque realmente no recuerdo con certeza que es, siento que es importante.
Y aún media dormida bajo como puedo las escaleras. Corro, me tropiezo, me caigo. Me levanto y vuelvo a correr. Por inercia llego a casa, entro y como loca la recorro toda de arriba a abajo. Busco algo...pero aún no sé que es.
No puede ser! Otra vez ese dolor de cabeza, es tan fuerte que me duelen los ojos y no puedo ver.
Ya estoy harta, no aguanto más. No me importa lo que me pasé, sólo sé que esto debe cesar. Necesito dormir. Necesito relajarme y dormir. Necesito el frasquito con pastillas.
Silencio.
Silencio total y obscuridad absoluta...
Cesó! Cesó! El dolor de cabeza, la desesperación, los ruidos de la calle, todo desapareció. No siento nada, ni mi cuerpo, ni nada de mi alrededor. No estoy conciente de mi cuerpo, sólo de mi mente.
...y me saco el cepillo de la boca.
