viernes, octubre 13

Es un día más....
Y ese viejo vocho parqueado siempre en la misma esquina. No se mueve, esta tan dañado que ni llantas tiene. Lleva varios años tirado, gracias a que esos pinches rateros de la Doctores vienen a hacer sus desvalijes cada fin de semana. Ahí dentro vive un hombre, tendrá unos 45 años más o menos. Llegó a la colonia porque una de sus “mujercitas” trabajaba en una de las casas de por aquí. Vio el vocho y lo tomó por suyo....cabrón. Un día pasé y vi como extrañamente se mecía de un lado hacia el otro, luego me di cuenta que era porque él tenía “visitas”. Mugre hippie, se ganó la desconfianza todos y hasta los niños le huyen.
Ya son las 12 del día, todo el mundo trabajando, los niños jugando fut y él aún durmiendo.
¡Bum! A ver si ese pelotazo lo despierta. Qué vida la de este huevón, ¿pues qué pensará?...

-¡Ay cabrón! Las 12, me quedé dormido!....¡Puta! Si no llego en media hora se va a ir este brother. Tendré que correr.-

Agarra su mochila y se va. Apuesto que ya le hace falta y va drogarse.

Llegando a la plaza de Coyoacán...
-Ya es la 1 y esto está hasta la madre. Tendré que moverme. Yo muriéndome por llegar y él aún no se aparece. ¿Qué onda mis hermanos? ¿Qué tal el día?-


Empieza a arreglar su puesto. Abre una gran manta y la extiende encima de la mesa. Saca sus pulseras: las de cuero y de chaquiras. Prende un palito de incienso como para darle vibra al ambiente. Es como su ritual. Siempre hace lo mismo. De tanto verlo ya sé sus movimientos exactos. Nos conocemos hace poco pero siento que algo nos une muy fuerte. Sí, él dice que estuvimos juntos en otra vida. Yo no lo sé, pero le creo. Recuerdo el día que lo conocí, había sido una mala época para mi. No tenía casa, no tenía dinero y me moría de hambre. Él me vio y sin decir nada se acercó y me regaló una torta. Supongo que el hambre se me notaba en la cara. No lo miré, no le hablé, no hice más que agarrar la torta y tragármela de tres bocados. Creí que después de eso me pediría lo mismo que todos pero no, sólo se sentó a mi lado y empezamos a conversar. Hablamos, hablamos y hablamos. Y me regaló esta pulserita, dice que me traerá buena suerte. Yo creo que tuve suerte al conocerlo. Ahí viene.

-¿Qué onda mi chava?-
Ja, mi chava. Todos los hombres que conozco me quieren coger y cuando quiero que alguien lo haga deveras, me ve como una niña. ¡Mi chava!

-¡Hola! Oye, vino un tipo a buscarte. Le dije que se de una vuelta que tu pronto llegarías. ¿En qué andas, ah?-
-Tranquila mi chava, no te preocupes. Con esta chambita me caerá buena lana.-
-¿Lana? Espero no te metas en líos.
-Aliviánate. ¡Míralo ahí viene! Déjame hablar con este brother y te cuento lo que me traigo entre manos.-

Ese tipo no me late nada bien. Mejor trataré de entender de que hablan...

-¿Qué onda, ya esta lista mi mercancía?-
Mercancía? ¿Qué demonios, en qué se está metiendo este? ¿Estará hablando de porros? Sí...sí lo he visto de vez en cuando fumarse uno pero que lo tome por negocio es otra cosa. Se va a meter en problemas.

-¿Tu mercancía? Sí mi brother, toda hecha a mano. ¡Esta alucinante!-
-Ok, pero necesito verla. No compraré nada sin antes estar seguro de su calidad.-
-Ven brother, vayamos a otro lado.-

Pe...pero ¿aquí delante de todo el mundo? Los van a ver. Par de tontos, no saben hacer las cosas. Mejor me acerco y....¡demonios los va a sacar!

-Mi brother te digo que mejor que esto no vas a encontrar por aquí.-

¿Son sus pulseras? ¿La mercancía son sus pulseras? Oh, que alivio. Pensé que se iba a poner a distribuir droga.
Parece que al tipo si le gustaron, ojalá se las compre todas. Lo que sí, no entiendo porque ahora se está preocupando por el dinero. Él siempre ha dicho “vive la vida como venga”, se supone que es cero presiones y preocupaciones. ¡Que extraño! Pero mejor le pregunto.

-Oye, me acabo de pegar un susto. Creí que le estabas vendiendo porros al tipo.-
-¿Yo? No, prefiero consumirlos de vez en cuando pero allá que otros se encarguen de venderlos.-
-Bueno, y ¿qué te dio por el dinero ahora? ¿Porqué tanto interés de que el tipo te compre las pulseras? Tu nunca te haz preocupado por que se vendan, porque como dices se venden solas.-
-Sí mi chava pero ahora tengo motivos. Pero por el momento no te voy a contar nada, ya lo sabrás a su debido tiempo.-
-¿De qué hablas? Dijiste que me contarías.-
-Prometo que tu serás la primera en saberlo. Pero por ahora no preguntes y guarda el dinero y este sobre.-
-¿Lo guardo? Ok. Sólo diré que todo esto me parece muy extraño.-
-Tranquila ya lo sabrás. Bueno me regreso a casa. Aún tengo cosas que arreglar. Adiós chamaca. Cuídate.-
-Chao.-

Tanta intriga me asusta. No sé por qué tengo un mal presentimiento.


¡Otra vez el mugre hippie! Tan rápido está de regreso el pinche cabrón ese. Mejor dejo de amargarme y me meto a ver tele.

-Buenas noches.-

¿Qué se creerá este cabrón? Hablarme. Acaso yo soy uno de sus amigotes.

-¡Brother espera! Se te quedan las llaves colgadas en tu puerta.-
-Mmm, gra...gracias.-
-Ten cuidado porque después se pueden meter los rateros. Bueno adiós mi hermano...que estés bien.-


Tres días antes...
-¿Qué onda mi hermano? Vengo a que me cures mi gripa porque ya no doy más. Anda, prepárame uno de eso brebajes para que me alivie ¿no?-
-Para la gripa tengo esto. Tómatelo y vas a ver que ya en la tarde estarás bien.-
-Eso, pero ¿sabes? Quiero que me eches los caracoles para ver que dice mi destino.-
-Veamos. Mmm...mira, las cosas no están nada bien. Aquí veo la muerte. En tres días tocará tu puerta y debes estar preparado, listo, esperándola para que te lleve.-
-¿Qué? ¿En tres días? Tas loco. ¡Tu y tus pinches caracoles están locos! ¿Cómo puedes decir que me voy a morir? Yo aún estoy joven y tengo buena salud. Bueno tengo gripa, pero nadie se muere por una pinche gripa.-
-Mira hombre, debes aceptar lo que te digo. Los caracoles nunca fallan. Ellos saben lo que va a pasar. Y lo que dicen pasa y no hay nada que puedas hacer para evitarlo.-
-¿Moriré? ¿En tres días? Pero...¿cómo?-
-Eso no lo dicen. Sólo debes estar preparado. Debes esperarla.-


Ya es de noche y aún no ha pasado nada. Yo creo que el brujo ese me quiso jugar una broma. Ja, yo preocupándome por dejarle dinero a mi chava para que me entierren y ahora resulta que no me muero. ¡Bah! Morir ¿yo? Aún me queda por vivir. Bueno ahora...

-¡Ay cabrón! Pinche brujo. Era cierto. ¡Mierda!-

¡Bum! ¡Crash! ¡Ploc! ¡Por favor llamen a una ambulancia!

-¡Ay Dios! Ese cabrón atropelló al hippie. Demonios, yo hablando siempre mal y él se preocupó por mi. Pobre infeliz.-